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In my work there are two constants both connected to the study of perception. The first is purely sensory and is based on the evocative strength of the particular material such as the richness of brocade. The second is my attempt to demonstrate the conflict between public and private, interior and exterior, and local versus global factors. I am interested in forms that reflect the complexity of feelings, ideas, memories, thoughts and problems occurring inside a human being. Sometimes I want to reach the interior and make it visible because these thoughts and/or problems become so big or so obsessive that we are not allowed any room to move. Occasionally some problems and/or thoughts enclose us, encompass us and don't allow us to see; as occurs in my first work of this series, (Head, 2007). I am interested in the need to project our thoughts and memories physically; for me, it is then that our thoughts and memories become objects around us. In addition, I am interested in showing how we are able to carry on a change that is unavoidable and how this change then interacts with the body. For example, a dress that is put on and can be taken off can begin to belong to, and control our life. I emphasize the fact that these clothes create an interesting visual effect but can also evoke a sense of claustrophobia by using large fabric tentacles filled with synthetic wool. We
move with our thoughts, our memories, our problems and our obsessions
and in this way, they become our accessories.
TEXTS El teatro del Yo y el éxtasis del vacío. texto curatorial de Javier Ferrer, comisario de la exposición "Dreams, sobre la importancia de soñar despierto"
Hoy Narciso es el símbolo de nuestro tiempo Gilles Lipovetsky
Será Nietszche, quien explicará la fortaleza de los sueños en su innegable carácter privativo, y dirá ¡Nada es más enteramente vuestro que vuestros sueños. Sujeto, forma, duración , actor, espectador, en estas comedias sois completamente vosotros. En nuestra contemporaneidad el Yo ocupa todo el espacio disponible, vivimos una mutación antropológica que nos vuelca hacia una edad de oro del individualismo, por ese motivo toda la representación postmoderna se explica desde el yo, hacia el yo, en el yo, y para el yo. La res publica está desvitalizada, las grandes cuestiones filosóficas neutralizadas, la banalización instaurada. Sólo sobrevive la esfera privada, la hiperinversión de lo individual es manifiesta, es el fin del homo politicus y el renacimiento de Narciso. Importa vivir el presente, el futuro ya no es lo que era, y el pasado no importa, no hay sentido de continuidad histórica. En ese escenario del vacío, es necesario proteger y reciclar el aquí y ahora, lo inmediato es definitivo, sin tener en cuenta tradición ni posible evolución. En la era del yo, y Narciso obsesionado no sueña mas que en él mismo, trabaja en su propia liberación y renuncia al amor por los otros, en pos de un autoerotismo ontológico. El inconsciente del homo psicologicus, antes de ser imaginario o simbólico, teatro, máquina o artefacto, es un agente provocador cuyo efecto principal es un proceso de despersonalización, de encuentro con lo reptiliano. Lipovetsky lo describe de esta forma, Ampliando así el espacio de la persona, incluyendo todas las escorias en el campo del sujeto, el inconsciente abre el camino a un narcisismo sin límites.[1] No obstante lo más demoledor, no es la pérdida del universo social, sino la pérdida de las propias referencias del Yo, el ego es un conjunto impreciso, no es ya una realidad rígida regida por principios, es un magma sin sustancia, sin voluntad, sin centro de gravedad, sin jerarquía, a la deriva. Elizabeth Aro, nos presenta un remake de la obra de Man Ray Noire et Blanche sin la máscara africana, a cambio el rostro del soñante se envuelve en un bucle, en un círculo áureo, de campos magnéticos que atrapan. Parece extraña metáfora del viaje a ninguna parte que emprende el ser humano actual, zarpar sin rumbo en una búsqueda sin aventuras, sin voluntad de determinación, en constante autoabsorción. En esta obra el yo se convierte en un espacio flotante, en el que se licua y se desvanece la identidad, en el que el culto a la personalidad funciona como agente de la despersonalización, una disponibilidad pura, adaptada a las permutaciones y experimentaciones de espíritus caprichosos. Elizabeth que se declara geógrafa de las emociones, una actividad simbólica que conecta caminos y trenza las relaciones humanas, se dirige a la psique, y cose con determinación el tejido de nuestra materia inasible.
[1]
Gilles Lipovetsky, La era del vacío, Anagrama, Barcelona 2009
Elizabeth Aro- BIG SHOW - Texto de Mireia A. Puigventós en revista Artecontexto www.artecontexto.com Spanish
version Operar dentro del cuerpo humano es saber moverse por avenidas y calles arteriales que conforman un entramado complejo de vasos comunicantes. La artista argentina Elizabeth Aro presenta en la galería Metta de Madrid Big Show, un conjunto de piezas realizadas en los últimos cuatro años, que evocan la circulación del flujo sanguíneo y el tránsito de energía configurando un verdadero mapa sobre la formación de corrientes vitales. La exposición plantea un recorrido intuitivo por la geografía de las emociones que comienza con el gran impulso del motor esencial, el corazón y que se ramifica por toda la sala. Big Show se compone de una serie de esculturas de tela, fotografías y dibujos urdidos, cuyos principales recursos de suturación son el hilo y la aguja. La artista usa la técnica del tejido como un referente artesanal milenario y una actividad simbólica que conecta caminos y trenza las relaciones humanas. Dentro de las secuencias temáticas destaca la instalación Santa Sangre, una masa de apéndices aterciopelados en clave barroca inspirada en la plástica visual del film (1989) con mismo título de A. Jodorowsky. Las extensiones se deslizan como un río de sangre trasladando al espectador la idea de martirio pero también de cordón umbilical, éstas se entrelazan como columnas salomónicas marcando la suntuosidad del rito y el decoro de un escenario carnal. Las prolongaciones membranosas conducen a la serie de Red Net: una pieza central en forma de capullo de tela de araña confeccionada en terciopelo integrado de algodón sintético. En esta ocasión Elizabeth Aro analiza la fisonomía del engaño a partir de una estructura de enredos tan delicada como consistente. Con ello logra proyectar una dimensión psicológica gracias al comportamiento formal de los materiales textiles que emplea. El proceso de ocupación espacial por filamentos confiere al conjunto de la obra un sentido de ritmo interno, que origina la aparición de tramas suspendidas en el aire y de formas anamórficas sobre la superficie. Igualmente la serie Branches, se presenta como un cuerpo de terciopelo cuyas raíces parten del mismo punto y se ramifican originalmente en un walldrawing creando un perfil de líneas abstractas. La combinación del tejido y del dibujo apela a la percepción de una piel orgánica que se regenera sin cesar. El concepto de vía arterial y de corriente sanguínea muta a lo largo del recorrido expositivo estableciendo un diálogo entre la propia obra y el contexto arquitectónico de un modo casi litúrgico. Cada elemento se adapta al entorno que le rodea como un ser vivo. Así mismo, la serie Encompas está formada por un grupo de producciones (escultura, fotografía y dibujos cosidos a mano), concebidas como manifestaciones de nuestro mundo interior. Gran parte de la puesta en escena refleja un concierto de imágenes que se enredan en la mente, señalan pensamientos y obsesiones que inmovilizan el cuerpo. Prueba de ello son las fotografías expuestas que dejan ver el modo en que unos tentáculos actúan como extremidades que apresan al hombre. Del mismo modo, colgado en la última sala de la galería se exhibe un monumental vestido, acompañado de un vídeo en el que aparece una modelo atrapada en la prenda tratando de escapar de sus garras. Ambos ejemplos son alegorías de algo que sucede en el inconsciente y que nos abraza-atrapa entre sus redes. En los dibujos bordados con máquina de coser, la artista se abandona a la improvisación perfilando un juego poético de líneas y figuras cargadas de simbolismo. Son muchas las mujeres artistas que han utilizado la técnica textil para poner de relieve la expresividad estética del método y de los materiales (hilos, lanas, fibras ) que sugieren un mundo de sensaciones táctiles y visuales relacionadas con la experiencia. Principalmente a partir de las reivindicaciones del arte feminista ("The Subversive Stitch: Embroidery and the Making of the Feminine" 1984, Rozsika Parker) y el énfasis en la práctica discursiva de la identidad. Por citar diferentes casos, pensemos en los cuerpos femeninos bordados por Ghade Amer, en la incorporación de la fibra en las esculturas geométricas de Jackie Winsor o en las piezas de arte minimalista de Eva Hesse. El tejido constituye un registro de los pensamientos y su manejo un modo de crear tramas. Elena del Rivero apunta que la lejanía empuja al desafío de trabajar con el cosido por ser una acción que acorta las distancias. Elizabeth Aro ensambla conductos arteriales para llegar a las profundidades del ser humano. Su trabajo conecta con lo visceral y nos transporta a un lugar donde se urden el arte y la vida. English version Operating
within the human body requires the ability to navigate arterial roads
and avenues which make up a complex network of communicating vessels.
The Argentinean artist Elizabeth Aro presents at the Metta gallery, in
Madrid, Big Show is a group of pieces produced in the last four years,
which focus on the circulation of blood and the way energy travels through
the body,building a map which details the structures behind vital flows.
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| Il
silenzio di Elizabeth - Olga Gambari
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| Elizabeth
Aro presentata da Maria Cristina Strati - revista online Spruzz Il lavoro di Elizabeth Aro si distingue fin dal primo sguardo per le qualità insieme potentemente estetiche e profondamente concettuali dei risultati. Credo che questa premessa costituisca la cifra fondamentale che consente di comprendere a fondo la sua ricerca. In queste opere infatti i due aspetti potenzialmente tra loro contrari (estetico e concettuale), si incontrano e si conciliano in maniera del tutto armoniosa, anzi cogente. Il lavoro appare completo nellequilibrio sinuoso e sempre dinamico delle forme, che sono disegnate insieme in sé stesse, isolatamente, e dal ripiegarsi su se stesse delle stoffe cucite. La delicatezza e la ricchezza dei materiali impiegati (come velluto o broccati), così come le tecniche elaborate e antiche a cui lartista ricorre (latto del cucire e del ricamare che ritorna tanto nelle installazioni e nelle fotografie) colpiscono lattenzione del fruitore. Ma soprattutto, e allo stesso tempo, il lavoro rivela una qualità di contenuto che va ben oltre un rigido concettualismo, esprimendo le proprie tensioni, pensieri e riferimenti culturali proprio attraverso la bellezza del risultato. Tale bellezza non va intesa nel senso di un apparire piacevole e conciliante, come se il fare dellartista indulgesse nelle debolezze dello spettatore per captarne la benevolenza. Al contrario qui la bellezza delle opere si impone con forza, pur senza mai cadere in eccessi, facili seduzioni visive o effetti inutilmente ridondanti. In tal senso il lavoro di Elizabeth Aro potrebbe essere definito come simbolico. Non nel senso delle correnti storico artistiche novecentesche, ma per la caratteristica propria dei risultati, in cui forma e contenuto diventano un tutto unico e si identificano. Si potrebbe dire che, se per Benedetto Croce lopera darte nasceva dallaccordo perfetto tra forma e contenuto, che erano però concepiti come due concetti del tutto diversi e tra loro separati, qui siamo di fronte a un punto di vista radicalmente differente. La ricerca artistica di Elizabeth Aro sembra piuttosto aver da fare con la nozione di simbolo di matrice hegeliana, secondo la quale lopera darte simbolica sintreccia al proprio contenuto non attraverso la forma, come per suo mezzo, ma in quanto essa è ontologicamente questa stessa forma, e in essa si articola e si esprime quindi al contempo, tanto a livello percettivo quanto concettuale. In altre parole qui le dimensioni del pensiero, del poetico e del vissuto psicologico si fanno oggetto, e oggetto bello. Come accadeva nellarte barocca celebrata in tempi moderni da Benjamin e da Deleuze, qui, nelle ondulazioni dei tessuti e nelle forme curvilinee, si dispiega un fare e un sentire eminentemente poetico. Tutte queste caratteristiche si articolano tanto nelle forme oggettive dei lavori, quanto nello spazio che esse delineano o letteralmente scolpiscono intorno a sé, attraverso il serpeggiante andamento delle sagome create con la stoffa cucita. In tal modo una scultura-vestito diventa habitus, rimandando a un ambito tanto etico quanto concettuale. La scultura cattura emozioni, pensieri e riflessioni, che fisicamente paiono imbrigliarsi nelle trame dei tessuti per essere poi liberate, al livello della percezione e della sensibilità estetica. Un altro elemento fondamentale è costituito dal fatto stesso che la stoffa sia cucita, spesso a mano. Il cucire è un fare costruttivo e paziente, che produce realtà nuova senza ricorrere ad alcuna forma di hybris. Esso è culturalmente e tradizionalmente compreso come gesto propriamente femminile: richiama una qualità del sentire e di approcciarsi alla realtà particolarmente profondo e orientato allosservazione, alla calma saggezza propria dellantico mondo matriarcale. Dal punto di vista estetico tutto ciò si traduce in unacuta esperienza di percezione insieme visiva e tattile, che si accompagna a riferimenti talora poetici, talora più riflessivi e filosofici. Due domande all'artista: Come
si coniuga nella tua ricerca la qualità estetica con quella concettuale
del lavoro? L'estetica e il concetto secondo me sono due cose che non
possono andare separate. Considero l'estetica molto importante nell'arte,
vedo la bellezza come un valore, anche in questo momento storico. Oggi
l'arte sembra così preoccupata di raccontarci tutti tipi di concetti
e situazioni che ci portano a interrogarci su argomenti sociali e a sentirci
responsabili di essi e anche ossessionata con la parte più crudele,
infelice e sgradevole della realtà. Sembrerebbe che ci stiamo dimenticando
della bellezza. Perché hai scelto di trasferirti e lavorare in Italia? Con un passato d' immigrazione italiana e spagnola io non ho fatto altro che completare il circolo. Lo scrittore argentino Julio Cortazar diceva che noi argentini siamo circolari. I miei avi, spagnoli, portoghesi e italiani hanno cominciato questo viaggio che io continuo adesso, che forse sarà infinito. Noi argentini siamo come giocatori di questo meccanismo circolare tra il tempo e lo spazio. Ho vissuto 15 anni in Spagna e questo ha marcato fortemente il mio rapporto con il colore e i contrasti, la luce forte e le ombre profonde. Adesso, qui in Italia, cerco di capire quale esperienza sarà così forte da modificare il mio modo di lavorare. Alla fine tutti cerchiamo qualcosa, forse non facciamo altro che cercare un posto nel tempo.
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ELIZABETH
ARO - JAVIER GONZÁLEZ PANIZO
Pero, en el fondo, no es algo tan extraño a nuestras filosofías.
Ser es siempre ser otra cosa, pensar es siempre el pensamiento de otra
cosa. En definitiva, en un mundo donde ser y deber ser nunca coinciden,
la distancia que Marshall McLuhan postuló como esencia del arte
se derrumba en un aleatoriedad que no propone, eso sí, sino lo
mismo una y otra vez.
Su propuesta no es nada sencilla y a menudo la dificultad del discurso
hace que los árboles no dejen ver el bosque de una manera tan precisa
como la que ensayamos aquí. Porque, además de lo hasta aquí
dicho, también hay juegos de percepción basados en los finos
materiales por ella empleados, también está la incomprensiblemente
querida problemática de los objetos a la hora de ocupar un lugar,
y la dialéctica público/privado como consecuencia primera
del hecho de problematizar las referencias del espacio. |
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